Mitos sobre la Gestión Interina: lo que se dice y lo que sucede en la práctica


La Gestión Interina ha ido ganando espacio en las empresas brasileñas, pero aún está rodeada de ideas que no corresponden a la realidad. Hay quienes asocian el modelo únicamente con situaciones de crisis, quienes ven al ejecutivo interino como alguien que solo “mantiene ocupado el puesto” y quienes lo confunden con la consultoría.


Estos equívocos tienen un costo: provocan que muchas empresas dejen de considerar una solución que podría ayudarlas a enfrentar, con rapidez y experiencia, desafíos importantes. Por eso, hemos reunido cinco mitos comunes sobre la Gestión Interina y mostramos lo que ocurre, de hecho, en la práctica.


Mito 1: “La Gestión Interina es solo para empresas en crisis”


En la práctica: la Gestión Interina también se aplica a momentos de crecimiento, transformación, expansión, sucesión y proyectos estratégicos.

Es verdad que el modelo se utiliza ampliamente en situaciones críticas, como la salida inesperada de un líder o un proceso de reestructuración empresarial (turnaround). Sin embargo, es igualmente valioso cuando a la empresa le va bien y necesita a alguien experimentado para conducir una nueva fase: abrir una operación, integrar una adquisición, preparar una sucesión o llevar a cabo un proyecto estratégico.


En todos estos casos, la lógica es la misma: el profesional adecuado, en el momento adecuado.


Mito 2: “El ejecutivo interino es solo un sustituto temporal”


En la práctica: el ejecutivo interino no está allí únicamente para ocupar una posición temporal. Asume responsabilidades de gestión, lidera equipos y conduce una misión con objetivos definidos.


La diferencia radica en el mandato. Antes del inicio de la misión, se definen con claridad los resultados esperados, los plazos y el nivel de autonomía. A partir de allí, el ejecutivo interino trabaja enfocado en los resultados, sin involucrarse en disputas internas de largo plazo.


Mito 3: “La Gestión Interina es lo mismo que la consultoría”


En la práctica: la consultoría tradicional suele diagnosticar y recomendar caminos. El ejecutivo interino va más allá: asume responsabilidades de gestión, toma decisiones y lidera la implementación de los cambios.


Ambas soluciones pueden ser complementarias, pero cumplen funciones distintas. Mientras que el consultor actúa desde fuera, el interino se integra en la estructura de la empresa, asume una posición de liderazgo y responde por los resultados junto con el equipo.


En otras palabras, el interino no entrega únicamente un informe: conduce el cambio en la práctica.


Mito 4: “La Gestión Interina solo funciona en Europa”


En la práctica: el modelo está más consolidado en Europa, pero también viene ganando terreno en Brasil como una alternativa para empresas que necesitan liderazgo experimentado, de forma rápida, en momentos de cambio, crecimiento o transición.


Los desafíos que llevan a una empresa a buscar un ejecutivo interino son comunes a todas las regiones: una salida inesperada, una reestructuración, una sucesión o una expansión. Lo que cambia es el nivel de conocimiento sobre el modelo, el cual aumenta a medida que más empresas y ejecutivos brasileños viven esta experiencia.


Mito 5: “La Gestión Interina es lo mismo que contratar a un ejecutivo a demanda”


En la práctica: los modelos pueden tener similitudes, pero la Gestión Interina de Telos va más allá de la mera asignación. El ejecutivo asume la misión con una metodología estructurada y el acompañamiento cercano de un socio durante toda la ejecución.


En Telos, llamamos a esto la doble mirada: el ejecutivo en el terreno, liderando el desafío, y un socio a su lado, siguiendo de cerca el avance de la misión. Para la empresa, esto significa mayor seguridad y una visión externa experimentada. Para el ejecutivo, representa contar con el apoyo necesario para no actuar solo.


No se trata únicamente de sugerir un nombre, sino de acompañar la misión de principio a fin.


Más que una solución temporal


La Gestión Interina es más que una solución temporal. Es experiencia ejecutiva aplicada a desafíos concretos, con responsabilidad sobre la gestión y el acompañamiento de Telos de principio a fin de la misión.


Si su empresa se encuentra ante una crisis, un momento de crecimiento o una transición de liderazgo, vale la pena considerar el modelo, sin dejarse llevar por los mitos.